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Los orígenes

Tras descubrir el paraje de Inazares y rendirnos ante su belleza, comenzaron las ilusiones y los estudios.

Fue una época apasionante. Construimos manualmente una casa de madera, que sirviera de refugio y centro de reuniones. Allí tuvimos innumerables encuentros con amigos, con expertos y profesionales del sector, con artistas, músicos, distribuidores… Les contábamos el proyecto y escuchábamos sus impresiones. El resultado era unánime: “adelante”.

La parte emocional conquistaba a todo el mundo. Un proyecto que unía a cuatro profesionales con formaciones muy diferentes, pero con una misma inquietud:

Plantar el viñedo más alto del continente europeo y construir una bodega, haciendo una pequeña producción, muy exclusiva, de vinos singulares y auténticos.

 

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