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El Viñedo

La poda se practica a guyot, entre finales de marzo y mediados de abril, buscando el retraso de los brotes para evitar las heladas tardías.

Las viñas producen entre 8 y 10 racimos de entre 50 y 300 gramos, y de uvas prietas y muy pequeñas,  con una producción que no alcanzará los 3 kilogramos por cepa, en su máximo rendimiento.

El viñedo se encuentra inscrito, en el Consejo de Agricultura Ecológica de la Región de Murcia, con el número de operador MU-0000/PV.
Segando a mano, y con la gestión meticulosa de nuestras doce ovejas, controlamos la presión de la vegetación espontánea del frágil suelo, que lo mantiene fresco y suelto, buscando el equilibrio entre el “mundo” del viñedo, la producción, la maduración sana y la concentración de las uvas.
“Mundo” es la manera que tienen los lugareños de referirse al grado de actividad de los insectos en primavera, y especialmente de las abejas que se nutren de la flor del romero y tomillo para crear su rica miel. Ese "mundo" es el que, en nuestro caso, mantiene a raya las plagas y minimiza la necesidad de tratamientos.

Concedemos gran importancia al contenido en humus, por ello la materia orgánica del suelo se restaura de manera natural con el aporte procedente del rebaño que pastorea el viñedo, devolviendo a la tierra los nutrientes que ella misma genera. Este aporte orgánico contribuye igualmente al equilibrio del pH, de por sí alto (8,5). De este modo contribuimos a mantener la vida de la tierra, mejorando su estructura, su biomasa microbiana y la simbiosis de hongos y endomicorrizas, en la captación de nutrientes por parte de las raíces.
Para la protección contra el granizo, los estorninos, los jabalíes, ciervos y cabras montesas, unas redes cubren el viñedo desde junio hasta la cosecha, dispuestas en distintas posiciones de apertura para facilitar el manejo. Antes de la llegada de los vientos de huracán, el sistema de protección se desmonta y recoge cada año.

Próximos a la recolección, el sol, la lluvia, la humedad, la temperatura y la brisa marcan cada día las acciones a llevar a cabo en cada parcela; buscamos que la uva entre sana y con su mayor grado de extracto posible. Para ello, si es necesario se sacrifican racimos, y se actúa sobre la vegetación controlando, uno a uno, la exposición del racimo al sol en función del objetivo perseguido.

¡Y por fin llega la vendimia! Esta es una fiesta tradicional para amigos y curiosos que se acercan con ilusión a disfrutar del evento.

La uva entra en bodega intacta, apenas unos minutos después de ser cortada en la cepa. Es trasladada, con la ayuda de un quad, en remolques de 6 cajas de 12 kg, sin derramar una gota de zumo. Cada racimo es atentamente seleccionado en el viñedo, donde se retira cualquier posible defecto, y pasa por una segunda inspección antes del despalillado. Así es como a partir de una uva uniforme, completamente sana, ecológica, y llevada al punto de madurez perseguido, logramos elaborar vinos que apenas precisan intervención y expresan, sin artificios, la identidad de nuestro terruño.